10 sensores para crear playas inteligentes

Beatriz Sanz Baños    14 agosto, 2018

Desde las duchas para limpiarnos los pies hasta sensores que miden la calidad de la arena o del agua del mar. Las playas inteligentes son el próximo horizonte, pero una realidad ya en la Comunidad Valenciana. Un proyecto pionero entre la Agència Valenciana del Turisme y la Universidad Politécnica lo ha hecho posible en los arenales de Gandía, Benidorm y Benicàssim.

El proyecto consiste en obtener datos que tras su análisis permitan mejorar nuestra experiencia como bañistas y lograr una ventaja competitiva para el sector del turismo, clave en la economía española. Así mismo, ofrecerá información en tiempo real no sólo a los ciudadanos, sino también a las autoridades.

Pero, ¿cómo se hace? Las nuevas tecnologías de Internet de las Cosas estarán muy presentes en esta gestión innovadora de las playas, y gracias a ellas se podrán obtener una gran variedad de indicadores mediante distintos sensores de medición, entre los que destacan:

  1. Sensor de sustrato. Sensor cuantitativo que permite conocer la calidad y temperatura de la arena, así como su limpieza y la presencia de restos no deseados.
  2. Drones de vigilancia. Supervisarán los bañistas o la posible presencia de especies peligrosas como las medusas, incrementando de forma notable la seguridad de estas playas.
  3. Batimetrías de monitorización. Permiten monitorizar el fondo marino en tiempo real y controlar las especies que lo surcan.
  4. Boyas inteligentes. Encargadas de controlar los límites de las zonas de baño y la proximidad de embarcaciones, para así poder prevenir accidentes. También monitoriza la calidad del agua, y su temperatura, y ayuda a la detección de presencia de medusas.
  5. Sensores UVA. El complemento perfecto a los protectores solares que cada uno se trae de casa. Permite medir los niveles radiación, su variación, y trasladar información para que las pantallas muestren la necesidad de proteger nuestra piel y ojos de los rayos UVA.
  6. Ducha para los pies. Control de consumo de agua, que disponen también de temporizador y sensor de autodiagnóstico, permitiendo así su mejor mantenimiento reduciendo el coste.
  7. Parking Inteligente. Control de aparcamiento que permite dar información en tiempo real de las plazas disponibles a los ciudadanos, y que a su vez ayuda a la disminución de emisiones de CO2 y  a la reducción del consumo de combustible.
  8. Suministro agua. Sensores que permiten, entre otras cosas, la detectar fugas en la red de suministro para realizar así un mantenimiento idóneo de la misma y un control del consumo de agua, que favorece el cuidado del medioambiente.
  9. Wi-Fi. Además de ser una de las prestaciones favoritas de los veraneantes, que no quieren consumir sus datos en la playa, la instalación de wifi permite entre otras cosas medir la densidad de ocupación.
  10. Semáforos inteligentes. Ayuda importantísima para la llegada y salida de las playas, que facilita el control de tráfico y la priorización peatonal, además de ofrecer información de seguridad.

Son diez herramientas IoT que forman parte de estas playas, pero hay muchas más. Nos aportan a los ciudadanos y visitantes unas vacaciones más seguras, más eficientes y más cómodas, con nuevos y mejores servicios avanzados a nuestro alcance. Y a las autoridades les permite velar por un turismo sostenible, sin problemas o accidentes, del que pueden obtener información muy relevante para tomar mejores decisiones en el futuro y mejorar la experiencia del turista. Las ciudades inteligentes son ya una realidad, y proyectos e iniciativas como ésta son la prueba más evidente.

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